Historia


Citadelle, premier gin artisanal français

Era el típico día de verano en el sudoeste de Francia: con mucho sol calentando los viñedos y una brisa del Golfo de Vizcaya agitando las higueras. Esta combinación ejerce una fuerza casi irresistible sobre el ritmo de vida: invita a ir más despacio, pedir otro plato de ostras, beber otro sorbo y dejar las ocupaciones para otro momento.

El trabajo en el Château de Bonbonnet consiste, por supuesto, en producir bebidas artesanales para ser saboreadas. Ese día de julio de 1996, teníamos una bebida en particular en mente: la ginebra. ¿Cómo podríamos destilar la esencia de esta región en una bebida totalmente fresca? Estábamos comiendo en la terraza de atrás y el debate, como suele ser habitual con familiares cercanos, era animado. Ante ello se presentó el desafío: condensar el verano en un vaso. Más allá de la evidente baya de enebro, hay una mezcla de extractos naturales que producirían una ginebra única.

Si la vida te da limones, hazte un gin-tonic

La discusión se trasladó a la destilería. Trabajando sobre alambiques de cobre, se empezó a experimentar. Hicieron falta 19 plantas aromáticas y extractos naturales, todos ellos por capas, justo antes de que volvieran a reunirse alrededor de la mesa para estar de acuerdo en una cosa: esta ginebra sería el acompañamiento perfecto para la tónica y el cóctel.

Durante más de 20 años, hemos compartido esta excelente ginebra de Francia por todo el mundo; pero nunca hemos dejado de intentar mejorarla. Nuestro objetivo final es hacer Citadelle del mismo modo que los viticultores hacen un buen vino, con bayas de enebro cultivadas en nuestro terroir. Una verdadera ginebra, del Château a la botella. Por ello, estamos labrando hectáreas de tierra y plantando enebros con vistas a futuras cosechas.

A día de hoy, el mes de julio todavía nos encuentra reunidos alrededor de la mesa en la terraza trasera para almorzar y todavía hablamos de ginebra; pero ahora debatimos la probabilidad de lluvia y el mejor momento para cosechar las bayas de enebro. Y como no, también la tenemos sobre la mesa, helada, mezclada con tónica, cubierta con virutas de cáscara de limón. El verano en un vaso.

Si la vida te da limones, hazte un gin-tonic

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